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Hoy, 30 de Enero de 2020, en el sector del olivar hemos demostrado ser capaces de unirnos por un fin común: la lucha por cambiar la ruina del olivar tradicional, ocasionados por los bajos precios en origen del aceite.

Pero antes de seguir deberíamos hacer autocrítica, miremos primero qué estamos haciendo en casa. Preguntémonos qué hemos hecho a lo largo de todos estos años para modificar la situación actual. Situación que se venía avisando desde hace bastante tiempo. Cuando los precios en origen estaban bastante bien y se esperaba que se posicionarán a 4,00€.

CAMBIOS Y EVOLUCIÓN EN LA PRODUCTIVIDAD
AUMENTO DE LA OFERTA

En los últimos años hemos vivido una auténtica revolución en la producción y mejora de la calidad de los aceites de oliva en todo el territorio español. Gracias a muchas de las subvenciones otorgadas para la modernización del olivar, el agricultor ha podido mejorar la recolección, las almazaras y la extracción de aceites, consiguiendo así un producto de mayor calidad.

Las quejas sobre olivar superintensivo son constantes. Así que os traemos una mala noticia, el olivar superintensivo ha llegado para quedarse. Y no solo en España, sino a nivel internacional. Pero no es algo nuevo, solo tenéis que acordaros de los años en los que la maquinaria sustituyó a los animales para las siembras. Se llama evolución, competencia y debemos de ser capaces de conocer y potenciar nuestras herramientas para defender el modelo tradicional o adaptar el cultivo.

Esa defensa del olivar tradicional basada en la diferenciación, posiblemente no va con la venta a granel. Donde se pierde la diferenciación que, sí se puede defender con el envasado, llevado directamente al consumidor. Esta tarea no es en  absoluto fácil, sino no tendríamos este problema.

Hemos demostrado estar a la altura en producción, introducción de nuevas variedades y calidad, algo patente en los numerosos premios adquiridos, como el Mario Solinas en multiples ocasiones por aceites españoles.

Por supuesto, el grueso del sector oleícola es la venta a granel. A pesar de que se ha invertido mucho y se ha apostado desde muchos ámbitos institucionales y empresariales por la calidad, la diferenciación o el mimo del producto. En definitiva, el envasado.

Pero a lo largo de todo este tiempo se nos ha olvidado lo más importante, educar.

 

CAMBIOS NECESARIOS PARA SOBREVIVIR
EL CONSUMIDOR ES EL OBJETIVO

El precio del aceite es solo la punta del iceberg. Hay múltiples factores en juego. Y recuerda, ahora ya no compites solo con la cooperativa de enfrente de tu pueblo o de la del pueblo vecino. Compites con el mundo, al igual que puedes vender en todo el mundo. Pero no es un problema, es una gran oportunidad.

Como acabamos de comentar el consumidor debe ser siempre nuestro objetivo. Recuerda que es el que nos paga nuestro jornal, no la cooperativa. Si no pensabas esto, quizás deberías empezar a cambiar la visión.

Educar al consumidor es la solución. Es la estrategia para cambiar la situación actual.

Tenemos la obligación de ser honestos con el consumidor, darle información, herramientas,  cultura, es decir, GENERAR DEMANDA. Algo nada sencillo, pero en esta vida todo empieza dando ese pasito que nos saque de la comodidad de lo conocido y nos lleve al crecimiento, a lo desconocido.

Si el aceite de coco puede, nosotros también podemos. Si los productos ultraprocesados e insanos pueden, nosotros, que producimos la grasa más saludable del mundo, también podemos. Tenemos lo más difícil, un producto de altísima calidad.

Es necesario acompañar esa generación de demanda con la PROFESIONALIZACIÓN de toda la cadena de valor de los aceites de oliva, empezando por el agricultor y terminando en el consumidor. Las cooperativas son empresas y deberían empezar a tomárselo en serio. Hay que invertir en lo más importante CAPITAL HUMANO, que es mucho más importante que tener un tractor mejor que tu vecino. Conocemos pocas cooperativas oleícolas que tenga un gabinete comercial, con comerciales de zona y gente ESPECIALIZADA en el producto.

Hemos demostrado lo que ya sabemos hacer: la modernización de las almazaras, del campo, envasar diferenciando la calidad, en definitiva, hemos sabido AUMENTAR LA OFERTA. Pero, no nos hemos preguntado quién nos compra el aceite, para qué lo usan, dónde lo adquieren. Resumiendo, no se conocen los cambios de hábitos de consumo.

Nos hemos dedicado a producir, a liquidar rápidamente y a olvidarnos del producto. Grave error.

Un AGRICULTOR es un EMPRESARIO

Ese pensamiento vago de ver la almazara como nuestro cliente final (liquidación) y no pensar que tú, como agricultor, formas parte de la comercialización, es uno de los motivos por los que hoy sin saberlo estamos donde estamos. Hay que ser activos en las almazaras y no irnos a quejar al bar, eso no soluciona los problemas.

Primero somos agricultores, pero recordar que ante todo somos empresarios.

No conocemos empresas que elaboren productos sin saber siquiera que necesidades cubre en el consumidor. En el aceite es justo lo que se hace. Hay que poner en valor la diferenciación de calidades. No puede ser que un aceite no apto para consumo sea pocos céntimos más barato que el mejor aceite de oliva virgen extra.

Hemos demostrado ser capaces de unirnos ante una situación tan negativa como la que estamos atravesando actualmente. ¿Por qué no reunirnos para mejorar en todos estos aspectos y dejar de esperar a que nos pongan los precios?. El problema no es Italia, no es el gobierno, no son los especuladores. El problema viene de dentro.

Cierto es que en numerosas ocasiones el agricultor ha sido engañado. Malas gestiones en las almazaras han generado un ambiente de desconfianza que impide la unión. Por eso es imprescindible la formación, la profesionalizaicón, porque ese sentimiento nos acabará matando.

La revolución de la calidad y el posicionamiento de España como la almazara del mundo, da fuerza, más de la que pensamos. Aprovechemos esa situación privilegiada para mejorar, cambiar y sobre todo darle a la marca España el sitio que se merece. Ofreciendo diversificación económica en el entorno rural. ¿Dónde se ha visto que la primera potencia en la producción de algo no domine en mercado? Pues al parecer, solo en España.

Ya basta de la venta a pérdidas en envasado con la coletilla “este me vende el otro”. Diferencia tus productos y tus clientes y no te cargues un producto. A la vista está que con esa estrategia no  se ha conseguido nada.

Hay que sentarse a hablar, concentrar la demanda y dejar de vender a perdidas.

La oferta está disgregada y la demanda unida. Tenemos que acabar con esto.

Hoy debe de ser una jornada de protesta pero también de reflexión, de autocrítica, de plantearse objetivos, de ser más honestos con nosotros mismos y reconocer que hay que mejorar. Sobre todo, tenemos que cambiar la mentalidad ese es el primer paso para afrontar la realidad actual y aprovechar las oportunidades que tenemos delante.

Esta reflexión es necesaria porque la situación no la van a cambiar ni los sindicatos, ni la junta de Andalucía, ni el ministerio de agricultura ni la UE (independientemente del color del gobierno). Solo con unión el sector del aceite saldrá adelante. 

ESTA SITUACIÓN LA CAMBIAMOS NOSOTROS

Os proponemos algo: dejad abajo vuestras ideas, esas con la que le calientas la oreja en el bar a tu amigo, con las que cambiarían el sector. Quizás la respuesta la tengamos entre todos. Estamos seguras de que muchas serán muy parecidas.

Aquí van las nuestras
  1. Profesionalización de todos los cargos de responsabilidad en las almazaras y cooperativas.
  2. Formación básica a todos los socios de las cooperativas, ya tenga un millón de olivos como cincuenta.
  3. Reestructuración de los productos. Simplificación de las alternativas, facilitemos la decisión al consumidor.
  4. Generación de un departamento comercial fijo con objetivos REALES.
  5. Diferenciación de segmentos, envasado y granel.
  6. Campañas reales para concienciar del consumo, uso, cultura de los aceites de oliva de forma conjunta a través de redes sociales y medios convencionales. CON UN MENSAJE COMÚN.
  7. Realizar un estudio de costes reales junto al agricultor para calcular un promedio del coste del producto y no vender jamás por debajo de ese precio.
  8. Potenciar el oleoturismo para incrementar la cultura oleícola.
  9. Dirigirnos a nuevos mercados.
  10. Y lo más importante: UNIÓN. Se dice: divide y vencerás. Y justo esto es lo que está pasando, un sector que podría ser invencible está siendo vencido por la falta de unificación.

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