La ley contra las aceiteras rellenables, ¿a quién beneficia?

(Por: Laura González)

Pocas semanas después de que la ley Real Decreto 895/2013 que prohibe el uso de aceiteras rellenables en hostelería, restauración y cátering (HORECA) haya cumplido tres años, el balance ha sido negativo y se puede decir que la medida, según se está gestionando desde la organización responsable, es un desastre.

Esta Ley obliga al canal HORECA a usar envases etiquetados y provistos de un sistema de apertura que pierda su integridad tras su primera utilización, […] además de un sistema de protección que impida su reutilización una vez agotado el contenido original. Podéis leer el BOE aquí.

La ley entró en vigor el 1 de enero de 2014 pero se dio de plazo hasta el 28 de febrero del mismo año para que los establecimientos agotaran las existencias que tenían y sustituir las tradicionales aceiteras rellenables por pequeñas monodosis o por botellas de poca capacidad correctamente etiquetadas. Al principio, así se hizo pero con el paso del tiempo muy pocos son los que continúan con esta práctica. Las tradicionales aceiteras han sido sustituidas por botellas de aceite correctamente etiquetadas, sí, pero las rellenan una y otra vez con aceite de dudosa procedencia forzando el tapón supuestamente irrellenable. A pesar de las denuncias de consumidores, productores y asociaciones agrarias, no hay consecuencias para quien no cumple con la ley. Sin inspecciones ni sanciones, esta medida no tiene ningún sentido.

(Muy monas, pero ilegales)

Con motivo de este reiterado incumplimiento, la Interprofesional de los Aceites de Oliva ha presentado hace unos días una serie de vídeos en los que se protesta contra esta práctica. Aquí os dejo el enlace. Esta reivindicación orientada al consumidor, le invita a reclamar y exigir la calidad que marca la ley cuando se sirven aceites de oliva mal envasados y etiquetados. ¿Pero qué calidad exige la ley cuando se promocionan bajo el mismo nombre tres categorías de aceites tan diferentes?

Este tipo de fraude es muy fácil de reconocer ya que las botellas suelen tener la etiqueta muy gastada por el constante uso de los clientes y en el tapón se quedan las dentelladas de los alicates tras haber sido forzados.

aceitera

(Dentelladas en el tapón y etiquetas desgastadas)

La Ley no está libre de polémica ni detractores. Los primeros en mostrar su desacuerdo fueron los establecimientos obligados a seguirla y su forma de protestar es no seguirla.

Muchos de los establecimientos que no cumplen la norma, aseguran no saber que lo que hacen es ilegal y otros tantos confiesan hacerlo por que no está perseguido, también están los que recurren al manido y absurdo argumento de que es lo que todo el mundo hace. Existe, incluso, un gran número de consumidores que encuentran esta ley sin sentido, esto es porque no se sabe diferenciar los buenos aceites de los que no lo son. No tenemos cultura de aceite en España. Si nos pusieran una botella de Rivera de Duero rellena con vino de cartón, otro gallo cantaría.

Entre los argumentos a favor de esta medida están los que consideran que la calidad del aceite se asegura, además de ser un método más higiénico, ya que en general las aceiteras se rellenan sin limpiar su interior previamente, lo que va acumulando aceite que se enrancia con mayor facilidad y puede estropear el nuevo. También se alega que mejora la imagen del producto.

En contra, se piensa principalmente en el gran gasto extra que supone para el establecimiento comprar envases más pequeños, además de la cantidad de residuos que se generan con estos envases, o el desperdicio de aceite por el uso de los monodosis, ya que consideran que es mucha cantidad la que traen. Otro argumento muy repetido es que esto sólo beneficia a los de siempre.

Y ahora bien, ¿a quién beneficia realmente la ley?

El objetivo de esta Ley es mejorar la imagen de los aceites de oliva en general. Aunque también se alude a la calidad, se hace en referencia a las tres categorías de aceites en conjunto y este es uno de los puntos más criticados, ya que comparar aceites vírgenes y vírgenes extra (AOVE) con refinados, como es el aceite de oliva a secas, es un error.

Esta medida persigue continuar avanzando en la garantía de la calidad y autenticidad de los aceites puestos a disposición del consumidor final. Asimismo, tiene como objetivo mejorar la imagen del producto, en particular de las denominaciones de origen protegidas y las indicaciones geográficas protegidas y de las marcas productoras consolidadas en el mercado, e informar mejor al consumidor sobre las características del aceite que se pone a su disposición.

El hecho de que sólo se aplique al uso de aceiteras en la sala de los restaurantes, pero no se controle lo que se usa en las cocinas, es otro de los aspectos que menos convence. Por supuesto que cada cocinero puede usar el aceite que quiera, pero centrándonos en los aceites de oliva, es legal que te sirvan una ensalada ya aliñada desde una aceitera rellenada en la cocina, pero no pueden darte dicha aceitera para que te la aliñes tú. Esto no es controlar la calidad, es proteger la marca.

La norma lo dice claro, se tiene como objetivo mejorar la imagen del producto […] y de las marcas productoras ya consolidadas en el mercado […]. El problema es que las marcas consolidadas a través del canal HORECA nada tienen que ver con las marcas que producen buenos AOVEs. Los establecimientos del canal HORECA se quejan de los precios elevados en los envases más pequeños, por este motivo, en general, compran lo más barato que se les ofrece, lógico, pero en el sector de los aceites si es muy barato, no es de calidad.

Debido al constante fraude que hay en origen, existen decenas de marcas que etiquetan sus botellas como virgen extra pero en realidad envasan otra calidad inferior, y esas son las que venden al canal HORECA a precios bajos. Cierto es que un consumidor medio no diferencia entre AOVEs y aceites defectuosos, pero esto no da vía libre, como creen algunos, a cometer esta infracción.

Por este motivo, son muchos los establecimientos que sí cumplen con la norma y aún así, sirven aceites defectuosos etiquetados como vírgenes extra sin saberlo. Cuando te sirven una botella de aceite nueva, limpia y etiquetada como virgen extra pero con aceite de categoría inferior en su interior, el restaurante está cumpliendo la ley, pero ¿eso es un aceite bien etiquetado? Pues no. Es más, yo, ante esta situación, prefiero una botella rellena con un aceite mejor. Como consumidora, mi derecho no es ver botellas bonitas en restaurantes, si no, consumir AOVE si es lo que pone en la etiqueta, si no, que se etiquete cada categoría con su nombre correcto.

En definitiva, prohibir las aceiteras rellenables es, sin duda, una gran iniciativa, pero la casa no se puede empezar por el tejado. La mejor manera de defender los aceites de oliva es fomentar la unión en el sector, luchar por su profesionalizaciónacabar con el fraude en origen y llamar a cada cosa por su nombre. De esta forma será más sencillo educar el paladar de los consumidores, informarles de las categorías de aceites que pueden comprar y que cada uno elija lo que quiera, pero siempre desde el conocimiento.

¿Y tú qué piensas, estás a favor o en contra de esta Ley?

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AoveS&H

 

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3 comentarios

  1. Totalmente de acuerdo. Los tres últimos párrafos apuntan al tema fundamental, que el contenido de los envases responda a su etiqueta. Lo importante para el consumidor no es que no se rellenen los envases, sino que una botella que diga en su etiqueta que contiene Virgen Extra realmente lo haga. Y yo diría que en 95 % de los casos no es así, no porque se haya rellenado la botella con otro aceite, sino porque hay fraude en origen. Y mucho no habremos avanzado desde que esta ley entró en vigor, cuando la calidad de los aceites que tomamos con las tostadas para desayunar en los bares apenas ha mejorado.

    • Hola José Luis, gracias por leer el artículo y darnos tu opinión. Queda mucho por hacer en este sector antes de exigir a los consumidores que reclamen sin saber muy bien el motivo por el que tienen que reclamar. Un saludo!

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